Courier los trenes del sur.
febrero 20, 2012 en COLECCIONES
Courier -los trenes del sur-, Ángela Mallén
Andrómina,Córdoba 2003
La maestra
“La aldea quedaba inquieta y silenciosa
como un pájaro con las alas cortadas”.
Joaquín Lera
Recordar es noviembre,
domingo,
siempre.
Repicar de campanas.
Repicar
de campanas.
La gente, aplacada, acicalada de domingo.
El cielo, impregnado de un aire narcótico
y la cabeza de la aldea, más grande que Gúlliver,
reposando en la Ermita del Cristo.
Repicar de campanas.
Levantaba el vuelo una bandada de estorninos.
El cielo ondeaba como una manga vaporosa de verano
Sobre su calle, que era / un brazo relajado del gigante.
Repicaron las campanas. (En esta ciudad
dañada del presente
todos fueron ensordecidos).
Las campanas tocaron a vuelo.
Fue un sonido cosquilleante.
Existía una majada al oeste del río.
Allí anidaba el campaneo,
entre la hierba y las chumberas, en un corazón loco.
¡Qué loco!
Las campanas tocaron ese día a rebato.
Las nubes formaron un rebaño pastando sin lobo.
Faltaba mucho tiempo para que por la majada
cruzara una carretera.
Qué extrañamente resonaron las campanas
al cruzar abrazados el puente ferroviario.
Oscila un badajo en el cobre de noviembre.
Un bálsamo para el difunque que duerme.
Difunto es la palabra que huele a flores.
Heliotropo. Crisantemo. Difunto.
Tañían las campanas. Qué perfume dulzón.
Noviembre, domingo, siempre.
La cigüeña, noble y muda condesa del campanario.
El ángelus.
Noviembre, domingo, siempre.

















